El Régimen Simplificado de Confianza se vendió como la gran simplificación fiscal para personas físicas, y en muchos casos lo es. Pero cambiar de régimen sin revisar la letra pequeña puede salir caro: hay quien migró a RESICO y terminó pagando más de lo que pagaba en actividad empresarial.

Cómo funciona el cálculo

RESICO grava los ingresos efectivamente cobrados, sin deducciones. La tasa es progresiva según el monto mensual:

Ingresos mensualesTasa ISR
Hasta $25,0001.00%
Hasta $50,0001.10%
Hasta $83,3331.50%
Hasta $208,3332.00%
Hasta $291,6662.50%

Cuándo conviene

La respuesta corta: cuando tu margen es alto y tus gastos deducibles son bajos. Un consultor que factura $60,000 mensuales y gasta $5,000 en insumos paga alrededor de $900 de ISR en RESICO. En régimen general, con una base gravable de $55,000, la tarifa del artículo 96 lo colocaría muy por encima de esa cifra.

Cuándo no conviene

El panorama se invierte si operas con márgenes delgados. Un negocio de reventa que factura $200,000 y compra $170,000 de mercancía paga en RESICO sobre los $200,000 completos, ignorando por completo el costo. Ahí el régimen general, que sí permite deducir, es claramente mejor.

Regla práctica: si tus deducciones superan el 60% de tus ingresos, haz el cálculo comparativo antes de migrar.

Los requisitos que dejan fuera a mucha gente

  • Ingresos anuales de hasta 3.5 millones de pesos.
  • No ser socio, accionista o integrante de personas morales, salvo excepciones muy acotadas.
  • No percibir ingresos por honorarios asimilados a salarios.
  • Estar al corriente en declaraciones y tener el buzón tributario activo.

La causal de expulsión que pasa desapercibida

Si dejas de presentar la declaración anual, el SAT puede sacarte del régimen de forma definitiva: no podrás volver a tributar en RESICO en ejercicios posteriores. No es una multa recuperable, es una puerta que se cierra.